Charla en el curso Vocento Media Lab de #periodismodatos

Enlace a la charla en el curso Vocento Media Lab de #periodismodatos donde desarrollo brevemente cuatro elementos fundamentales a conocer tras haber cursado la asignatura:

  • Media versus mediana.
  • Pictogramas correctos.
  • Frecuencias absolutas, relativas y condicionadas.
  • Intervalos de confianza.

y fuera de programa/temario:

  • Un procedimiento sencillo y transparente de ¿cómo obtener estimaciones de la intensión de voto a partir de los datos disponibles en el CIS?
  • Perfiles de votantes.

Nos vemos en clase …

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La estadística y la prensa ¿Quién miente?

Por 100291488

Los ciudadanos, los lectores, terminamos en ocasiones repudiando las cifras. A veces nos desanimamos cuando se nos ofrecen enunciados que empiezan con el típico “las estadísticas dicen que…” o “según las estadísticas…”. Sin embargo, no podemos afirmar que las estadísticas nos engañen, sino que lo hacen aquellos medios que las manejan a su antojo para hacernos creer unas cosas y no otras.

Son muchos los malos usos que se hacen de los datos. Cuando los medios de comunicación, por ejemplo, quieren impresionar a su audiencia agravando una situación suelen emplear números absolutos en vez de porcentajes. Si leemos en un titular “55 muertos en el puente de cuatro días” [1, 2, 3, 4] nos asombraríamos, pero si nos informáramos nos daríamos cuenta de que se trata de aproximadamente el mismo número de víctimas por accidentes de tráfico que en cualquier otro período de cuatro días.

En otras ocasiones, sobre todo cuando se habla de variaciones entre distintos años, se suele hacer lo contrario: utilizar los porcentajes y no los valores absolutos. El titular “El número de asesinatos en X ciudad aumentan un 60% este año”  [6, 7] no nos sorprendería tanto si supiéramos que el año anterior se cometieron 5 homicidios y éste 8.

A pesar de todo, en ninguno de los dos casos podemos decir que el medio o el periodista hayan mentido.

Otro conflicto que surge es el de los intervalos de confianza y los niveles de significación. Una frase más correcta estadísticamente que “El 66% de los ciudadanos prefieren al candidato X” sería “Con un nivel de confianza del 95%, el 66% (más/menos el 6%) de los ciudadanos prefieren al candidato X”, de forma que sabríamos que, con un 95% de confianza entre el 60% y el 72% de la población prefiere al candidato X [8].

Del mismo modo, si una noticia dice que el desempleo ha disminuido del 9’1% al 8’9% de la población activa, nos queda claro que se trata de una buena noticia. Sin embargo, si resulta que el intervalo de confianza es de, por ejemplo, el ±1%, el error asociado al muestreo nos indica que esa aparente disminución puede ser inexistente. Es más, es posible que el paro haya aumentado [8].

Entonces, ¿mienten o no las estadísticas? Con ejemplos tan sencillos y rutinarios como estos, hemos podido comprobar que no es así, siempre y cuando los datos se interpreten de manera fiel y aportando todo aquello que sea necesario para su correcto entendimiento.

La inadecuada interpretación de los resultados de encuestas en titulares

Por 100292300.

A mi juicio, uno de los errores más graves y frecuentes que comenten los periodistas cuando hacen referencia a términos estadísticos es la incorrecta (en muchas ocasiones, por incompleta) interpretación de los datos de que hablan.

Un claro ejemplo quizá lo constituyan los titulares llamativos sobre el “porcentaje de españoles”, en nuestro caso, que opina, hace o afirma algo determinado. Citaré algunos ejemplos: “El cincuenta por ciento de los bebedores españoles lo son por presión social” (El País, 12/06/1976), “El 84 por ciento de los españoles apoya Madrid 2020” (Marca, 02/02/2012) , “El 60 por ciento de las médicos españoles admite que su estilo de vida no es saludable” (La Razón, 08/03/2012).

Como podemos observar, esta ha sido una práctica, en cierto modo, frecuente en el periodismo. A simple vista, podría parecer que dichas encuestas han sido realizadas a toda la población española. Sin embargo, en ningún caso es así. Como bien sabemos, la única encuesta que efectivamente llega a todos los ciudadanos es el censo, y se realiza cada diez años (debido a los elevados costes, tiempo, etc. requeridos para llevar a cabo un estudio de tal magnitud). Así, ni el diario El País encuestó a todos los españoles que beben, ni Marca a toda la población del país, ni La Razón a la totalidad de médicos de España. De hecho, en éste último caso un subtítulo aclara que el estudio se ha realizado en más de 2.500 médicos de Atención. 

Más correctamente, estas encuestas han sido realizadas a un determinado grupo de esa población, lo que se denomina “muestra”. En principio, los valores obtenidos de ésta se suponen aproximados a los valores reales en la población. Sin embargo, no podemos asegurarlo ni, desde luego, afirmar que coinciden totalmente (pues, en general, no podemos averiguarlo de ningún modo).

Por tanto, ¿debemos considerar incorrectos estos datos de los periódicos? Cuando alguien lee un titular de este tipo, puede suponer que se está hablando de una muestra y no de su respectiva población; sin embargo, no se sobrentiende en todos los casos y debemos tener en cuenta que, en muchas ocasiones, esto solo se realiza para conseguir que la noticia sea más llamativa para los lectores o, en el peor de los casos, en servicio de los intereses de un lobby o grupo de influencia. Esto último atenta contra la imparcialidad exigida a los periodistas pero que, paradójicamente, está presente en muchos medios de comunicación.