La inadecuada interpretación de los resultados de encuestas en titulares

Por 100292300.

A mi juicio, uno de los errores más graves y frecuentes que comenten los periodistas cuando hacen referencia a términos estadísticos es la incorrecta (en muchas ocasiones, por incompleta) interpretación de los datos de que hablan.

Un claro ejemplo quizá lo constituyan los titulares llamativos sobre el “porcentaje de españoles”, en nuestro caso, que opina, hace o afirma algo determinado. Citaré algunos ejemplos: “El cincuenta por ciento de los bebedores españoles lo son por presión social” (El País, 12/06/1976), “El 84 por ciento de los españoles apoya Madrid 2020” (Marca, 02/02/2012) , “El 60 por ciento de las médicos españoles admite que su estilo de vida no es saludable” (La Razón, 08/03/2012).

Como podemos observar, esta ha sido una práctica, en cierto modo, frecuente en el periodismo. A simple vista, podría parecer que dichas encuestas han sido realizadas a toda la población española. Sin embargo, en ningún caso es así. Como bien sabemos, la única encuesta que efectivamente llega a todos los ciudadanos es el censo, y se realiza cada diez años (debido a los elevados costes, tiempo, etc. requeridos para llevar a cabo un estudio de tal magnitud). Así, ni el diario El País encuestó a todos los españoles que beben, ni Marca a toda la población del país, ni La Razón a la totalidad de médicos de España. De hecho, en éste último caso un subtítulo aclara que el estudio se ha realizado en más de 2.500 médicos de Atención. 

Más correctamente, estas encuestas han sido realizadas a un determinado grupo de esa población, lo que se denomina “muestra”. En principio, los valores obtenidos de ésta se suponen aproximados a los valores reales en la población. Sin embargo, no podemos asegurarlo ni, desde luego, afirmar que coinciden totalmente (pues, en general, no podemos averiguarlo de ningún modo).

Por tanto, ¿debemos considerar incorrectos estos datos de los periódicos? Cuando alguien lee un titular de este tipo, puede suponer que se está hablando de una muestra y no de su respectiva población; sin embargo, no se sobrentiende en todos los casos y debemos tener en cuenta que, en muchas ocasiones, esto solo se realiza para conseguir que la noticia sea más llamativa para los lectores o, en el peor de los casos, en servicio de los intereses de un lobby o grupo de influencia. Esto último atenta contra la imparcialidad exigida a los periodistas pero que, paradójicamente, está presente en muchos medios de comunicación.

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6 pensamientos en “La inadecuada interpretación de los resultados de encuestas en titulares

  1. En mi opinión, a veces los periodistas no tienen unas nociones básicas de matemáticas, física, química o, en ese caso, estadística. Por ello, pienso que es bastante importante que se documenten bien antes de pasar a la acción y publicar algo erróneo. Estos datos erróneos pueden confundir a la gente ya que, no todo el mundo que lee el periódico tiene porque haber estudiado y saber ese tipo de nociones. Por este motivo, es importante que tanto en la prensa, como en todos los medios de comunicación que se expliquen las cosas de manera sencilla para que todo el mundo pueda comprender sin ningún problema de qué se habla y a qué corresponde. Así, según los titulares expuestos en esta entrada del blog, lo que se da a entender es que han entrevistado a todos los españoles por ejemplo en el caso de “El 84 por ciento de los españoles apoya Madrid 2020” o a todos los bebedores en el caso de “El cincuenta por ciento de los bebedores españoles lo son por presión social”. Pero esto no es así, ya que como bien se explica estos datos se recogen a través de una muestra y es lo que habría que aclarar en este tipo de cuestiones.

    • Coincido con la opinión de la autora de esta entrada y con este comentario en la necesidad de ser correctos en la exposición. Los titulares de los artículos podrían ser los utilizados pues su objetivo es captar la atención del lector, pero en el texto de los artículos (o en un subtítulo) debe mencionarse la fuente de donde se tomado la información: Una encuesta que tiene un tamaño y un nivel de confianza conocidos.
      Ambos elementos, tamaño de la encuesta y nivel de confianza deben ser mencionados.
      Los periodistas tienen la obligación de introducir al lector en estos conceptos estadísticos básicos. Hoy en día no es una tarea imposible, un lector interesado tiene variadas explicaciones de nivel de confianza, intervalo de confianza, etc. a una distancia de un click. Es por tanto, tarea vuestra crear esa necesidad de conocimiento.

  2. Estoy completamente de acuerdo en tu diagnóstico sobre la inadecuada interpretación, por parte de periodistas, de las encuestas. Muchas personas consideran que son las encuentas las que muestran una realidad adulterada.
    Esto, en ocasiones, es cierto, ya que el modo de formular una cuestión puede condicionar la respuesta de la muestra poblacional, ya sea porque induce a confusión, o porque presenta una realidad imparcial que hace que el público se muestre inseguro con su respuesta.
    Ante todo, hemos de tener en cuenta que cuando se habla de ‘encuesta’, siempre se alude a ‘un conjunto de preguntas tipificadas dirigidas a una muestra representativa’ (DRAE). También debemos considerar que las encuestas, al menos las del CIS, suelen recoger una muestra representativa de no menos de 2500 encuestados (http://www.cis.es/opencms/ES/1_encuestas/ComoSeHacen/pasosencuesta.html), un ejemplo es el subtítulo del tercer titular que presentas.
    No obstante, en estos casos que citas, es efectivamente el periodista el que dispone de una serie de datos estadísticos que pueden ser interpretados a su merced. Pondré un ejemplo de un periódico que modificó datos estadísticos por motivos ideológicos:
    Hubo una manifestación de estudiantes universitarios, en la que alrededor de 200.000 universitarios salieron a la calle. Este periódico quiso disminuir la importancia de la manifestación, para dar una sensación de fracaso por parte de los estudiantes universitarios. Lo que hizo fue pasar este número a tanto por ciento de estudiantes universitarios, de manera que el resultado era de, aproximadamente, el 48%. Una vez obtuvieron esta cifra, tuvieron en cuenta no sólo a los estudiantes universitarios (muchos de los cuales sí salieron a la calle), sino que incluyeron en los datos a todos los estudiantes, universitarios o no, que había, diciendo en el titular algo similar a ‘tan sólo el 10% de los estudiantes se manifestaron ayer…”. De esta manera, como los estudiantes que no eran universitarios no se manifestaron, el porcentaje se redujo notablemente, por lo que dieron la sensación de una manifestación que había fracasado.
    Esto nos lleva a pensar dos veces si confiar o no en las encuestas o, mejor dicho, en la interpretación de los periodistas.

    • El comentario anterior sería más completo si donde dice “Pondré un ejemplo de un periódico que modificó datos estadísticos por motivos ideológicos” se mencionara la fuente de este ejemplo y un enlace al mismo sería de gran utilidad.
      El ejemplo que comentas me devuelve al principio del curso en el que poníamos otro sobre un debate pre-electoral entre el actual y presidente y el anterior presidente del gobierno. Hablando sobre el mismo tema, mostraban gráficos diferentes y ambos gráficos eran (estadísticamente hablando) correctos. El uso de valores absolutos y relativos, según convenga, es una treta muy común en medios y en discursos políticos.
      Por supuesto, el uso de valores relativos inflando sesgadamente el denominador es una práctica desagradable.

  3. Me ha parecido muy acertado que hayas recurrido al concepto de “encuesta”, pues ante todo debemos aclarar de qué estamos hablando. Dado que esa definición ya incluye que se realiza a una determinada MUESTRA de personas, no sería necesario aclarar esto al hablar de encuestados. Sin embargo, el problema es ese, que en los titulares que he comentado no aparece ni siquiera la palabra “encuesta” para hacernos saber que las preguntas iban dirigidas a “x” personas, y no a todos los españoles como se afirma.

    En cuanto al ejemplo que has añadido, me parece que va totalmente en contra de la ética de la profesión periodística. Así, si bien es cierto que esos valores relativos y absolutos son técnicamente ciertos y no podemos negarlo, su utilización tiene una clara intención manipuladora que, a mi parecer, es muy similar a mentir de forma directa. Además, si en estos casos no se nos explican todos los parámetros en que se basan las cifras que nos dan (en ese caso, el hecho de que el porcentaje incluía a todos los estudiantes), no tenemos manera de comprobar los datos ni tendríamos por qué ponerlos en duda.

    • ¿Es necesario que el término encuesta o muestra aparezcan en los titulares de los artículos? Creo que es una pregunta con varias respuestas correctas (SI/NO/TAL VEZ). El objetivo del titular, y eso seguramente lo sabéis o sabréis mejor que este aprendiz, es resumir el contenido del artículo o noticia. Si logra atrapar al lector, mucho mejor.
      No podemos pretender contar todos los elementos del artículo en el titular y, estéticamente, un titular muy largo no parece muy atractivo.
      ¿Es necesario que el término encuesta o muestra aparezcan en los artículos si éstos se basan en encuestas? Esta pregunta solo tiene una respuesta correcta: SI. Mientras más elementos se presenten al lector, éste podrá juzgar mejor la verosimilitud de lo que está leyendo.

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